Una de las cosas más importantes que he aprendido en este año en curso es detenerse a observar las pequeñas manifestaciones en nuestras vidas.
Si veo hacia atrás, mi historia de vida está marcada con tantas anécdotas, momentos, personas que han dejado huella, para convertirme en quien soy ahora.
A veces es tan importante, nomás quedarse callado, y dejar hablar a Dios, escuchar pero de verdad escuchar el viento, sentir la brisa en el rostro, palpar la respiración.
Es parte de los ejercicios que hasta ahora me han funcionado estupendamente, los comparto.
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jueves, julio 23, 2009
martes, abril 07, 2009
¿Porqué mataron a Jesús?
Ya tenía 15 años cuando me hicieron esa pregunta enmedio de una conversación, de esas polémicas. Mi juvenil opinión fue la siguiente: "lo mataron porque en ese tiempo, lo que Jesús enseñaba y predicaba no era bien visto por las autoridades". Nada mal.
Lo cierto es que 11 años después sigue cuestionando esa pregunta...
Toda mi vida he sido una cristiana católica convencida que hay un Dios, una fuerza poderosa, amorosa sobre nosotros. Un Dios amigo, un Dios hermano que me invita a amar a los demás.
Este tiempo de cuaresma, ahora precisamente de Semana Santa, me cuestiona el hecho de observar los dos lados: miles de personas colman las iglesias para darse golpes de pecho y miles de personas colman las playas y turicentros del país para disfrutar de las vacaciones. Al final, cada quien con sus decisiones. Buenas o malas.
Tampoco soy de la opinión que se debe insistir en el tema de la culpa para que los feligreses se sientan obligados a estar en las actividades litúrgicas: "por ustedes murió Jesús, por ustedes entregó su vida, para que tuvieramos vida..."
Sí, Jesús entregó todo, fue un acto de amor, no un chantaje emocional. Este acto de amor se traduce en muchos actos de amor de otras personas que también desean seguir el modelo que Jesús vino a enseñar al mundo.
Estamos invitados a extender el amor.
Lo cierto es que 11 años después sigue cuestionando esa pregunta...
Toda mi vida he sido una cristiana católica convencida que hay un Dios, una fuerza poderosa, amorosa sobre nosotros. Un Dios amigo, un Dios hermano que me invita a amar a los demás.
Este tiempo de cuaresma, ahora precisamente de Semana Santa, me cuestiona el hecho de observar los dos lados: miles de personas colman las iglesias para darse golpes de pecho y miles de personas colman las playas y turicentros del país para disfrutar de las vacaciones. Al final, cada quien con sus decisiones. Buenas o malas.
Tampoco soy de la opinión que se debe insistir en el tema de la culpa para que los feligreses se sientan obligados a estar en las actividades litúrgicas: "por ustedes murió Jesús, por ustedes entregó su vida, para que tuvieramos vida..."
Sí, Jesús entregó todo, fue un acto de amor, no un chantaje emocional. Este acto de amor se traduce en muchos actos de amor de otras personas que también desean seguir el modelo que Jesús vino a enseñar al mundo.
Estamos invitados a extender el amor.
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